La propuesta del estudio de Rafael de La-Hoz, ejecutada por la constructora Ferrovial planteaba para este edificio el juego de dos grandes rectángulos adaptados a la topografía existente. El volumen superior se desplaza para asomarse al vial exterior, mientras el cuerpo inferior mira hacia los campos de entrenamiento de la ciudad deportiva. Todas las estancias disfrutan de luz natural y de una espacialidad fluida y transversal.